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Cafuné: Montserrat Gamero by Agustín Paredes



Cafuné

By Montserrat Gamero

- Quisiera darte las constelaciones. Me he quedado hasta tarde preguntándome si soy suficiente, sentimental y sexualmente hablando. Me he culpado por no tener el cuerpo perfecto. Las nalgas más grandes. Las piernas más carnosas. Los senos voluminosos. La cara más limpia y libre de imperfecciones. El cabello lacio, más rizado o menos rizado. Las manos largas. Las uñas cuadradas. Los ojos de color. Los ojos más rasgados. La nariz más estética. La cara menos alargada. El cuello más largo. La espalda muy ancha. El ombligo salido. Las caderas muy pequeñas. Los pies muy pequeños. Los dedos de los pies chuecos. La voz muy chillona.


- Millones de caricias en un manantial. Después: la cuarentena; enfrentarme a mí cada día que pasaba. Verme en el espejo, estar conmigo. Hacer las paces. Hacer el amor sin sentir amor por mí. Amarme y hacerme el amor.


- Si te fallo quiero que no me perdones, porque no mereces que nadie te trate mal.


Después de aprender un poquito más y aceptar muchas cosas de mí misma; sucedió Vallarta. Desde que pisé el aeropuerto de la Ciudad de México supe que habría mucho más de lo que podía imaginarme. Vallarta se resume en contratiempos, amigos, playa, cervezas, cigarros, sorpresas, llegadas inesperadas, alguien especial, cafuné, aprendizaje y mucho mucho más amor propio.

- Vallarta a gritos: mira que sí eres suficiente, sentimental y sexualmente hablando. Déjate sentir, déjate fluir, déjate ser y es que qué bella es la vida que te pone todo lo que necesitas, cuando lo necesitas y a las personas que son correctas para ello. Mira, tienes un cuerpo perfecto diseñado para ti, para que te puedas mover en todos los terrenos que quieras moverte. Mira que tus nalgas son lo suficientemente grandes para ti. Mira que tienes unas piernas preciosas y estéticamente bien formadas. Mira que no necesitas más senos. Mira que ya no tienes imperfecciones. Mira que tu cabello es perfecto. Todos lo ven ¿Lo ves? Mira tus manos, y siente todo lo que puedas: la arena, el mar, tu cuerpo, lo caliente del café o lo frío de la cerveza, esa perrita, esas hojas. Mira que tus uñas se ven preciosas sin ese esmalte negro que solías usar hace tiempo. Mira que no necesitas ojos de color y que son perfectos. Que tu nariz es preciosa y que además la adorna esa perforación que te trae recuerdos de cuando te la hiciste. Que puedes oler a ese ser especial que acaba de llegar. ¿Te es familiar? Que hueles los hot cakes y el café de la mañana, la brisa del mar, esa hamburguesa de San Pancho, ese burrito nocturno que tu nuevo amigo supo venderte. Que la forma de tu cara te da personalidad y te reconocen por ella.


Mirate ahora haciendo esto para una revista ¿No era en la que soñabas aparecer desde que salió? Mira que tu cuello es delicado, que rico percibe, que bonito luce con ese traje de baño negro. Que tu espalda, así, ancha, es el reflejo de haber sido una gran nadadora cuando eras más pequeña y todos los días es un recordatorio para ti. Que tu ombligo salido es porque tu mamá era primeriza y no te vendó como debía. Pero esa experiencia es parte de ti y quedará aún cuando ella ya no esté y la recordarás porque ese fue su lazo desde el primer momento. Que tus caderas están hechas solo para ti y funcionan perfecto. Las movías mucho más de lo que creían que era posible con ese tamaño y te hicieron ganar competencias de polinesio. Tus dedos chuecos del pie cuentan la historia de cuando tu mamá se cayó de esas escaleras durante el embarazo y la inyectaron, y aunque fue una estupidez del doctor, te salvaron la vida. Al nacer solo fueron los dedos, no existen esos síndromes que le decían a tu mamá con los que podías nacer, ni ese labio leporino. Agradece que solo fueron zapatos ortopédicos y ejercicios con canicas, palos y caminar de puntas por 5 años para que se acomodaran lo más que se podía. Mira que el tamaño de tus pies es perfecto, te hacen llegar a donde quieras, con quien quieras.


Tu voz en increíble, las personas a tu alrededor disfrutan mucho de ella, de tus historias, de todo lo que dices, y ya hasta un podcast hiciste. Pídele perdón a tu cuerpo; haz las paces con él, míralo; es increíble. Es tu transporte para todo aquello que quieras lograr.


Amarme ha sido un trabajo arduo, pero es una gran experiencia y un gran viaje. Ya no necesito de nadie que me diga lo bonita que estoy. Ya no necesito de nadie que me llene, y que todo esto que ves a simple vista, esto es lo que soy. Que si te parece, bien, y si no, no puedo hacer nada; ya no hago nada para que te parezca bien a ti, porque la única que debe estar conforme soy yo.


Hace algún tiempo, cada que me veía en un espejo, me decía una cosa bonita, la primera que se me viniera a la cabeza, de la manera en la que me gustaría que alguien más me la dijera. Funciona. Soy, me muevo, existo, soy más real. Amor del que le puedo dar a los demás, primero me lo doy yo; el resto; lo comparto contigo.





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Fotógrafo: @agusparedesmx


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